Comprométete a mejorar tu calificación crediticia. Es difícil arreglar tu crédito, por lo que necesitarás comprometerte de lleno a ello. En primer lugar, debes poder diferenciar entre tus deseos y tus necesidades. Pregúntate de qué puedes prescindir y de qué no. Aprende a esperar hasta tener dinero adicional que no necesites para otra cosa antes de comprar algo que desees o darte algún gusto.
Si usted no es lo suficientemente disciplinado para elaborar y cumplir un presupuesto ni para tratar de establecer un plan de repago con sus acreedores, o si es incapaz de controlar su creciente pila de facturas, puede considerar la posibilidad de establecer contacto con una organización de asesoramiento crediticio. Hay varias organizaciones de asesoramiento crediticio que operan como entidades sin fines de lucro y que trabajarán con usted para resolver sus problemas financieros. Pero tenga presente que “sin fines de lucro” no siempre significa que recibirá servicios gratuitos, a un costo accesible o incluso legítimos. De hecho, algunas organizaciones de asesoramiento crediticio — incluso algunas que dicen que operan sin fines de lucro — pueden cobrar cargos altos u ocultar sus cargos presionando a los consumidores para que efectúen contribuciones “voluntarias” que solamente contribuirán a aumentar su nivel de endeudamiento.
Este es un ejemplo de cómo podrías dividir tu presupuesto: 50 % de tus ingresos para pagar los costos fijos (como los costos de vivienda, los servicios públicos, los pagos de tu préstamo del auto, etc.), 20 % para tus objetivos financieros (tus ahorros, el pago de tus deudas, tus fondos de pensiones, etc.) y 30 % para tus gastos flexibles (el supermercado, el combustible, las compras que no sean una necesidad, el entretenimiento, etc.).[5]
Pide informes crediticios gratuitos. Las agencias de información crediticia por lo general tienen la obligación de darte una copia gratuita de tu informe crediticio una vez al año si lo solicitas. Si vives en los EE. UU., puedes solicitar el tuyo aquí.[7] Los informes crediticios contienen tu calificación y tu historial crediticios, por lo que las empresas y los prestamistas se basan en ellos para determinar si te otorgarán un crédito o no y cuánto te cobrarán en intereses.
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